Therians llegan a México: captan a jóvenes actuando como perros

Luego de que el fenómeno se difundiera primero en Argentina, el movimiento therian comenzó a llamar la atención en México tras un inusual avistamiento en un parque de Culiacán. Un video grabado en el parque Las Riberas se volvió viral al mostrar a dos jóvenes con máscaras de perro desplazándose en cuatro patas, lo que generó sorpresa, curiosidad y debate en redes sociales.

El material fue compartido principalmente en TikTok, donde usuarios cuestionaron si se trataba de una broma, un performance o incluso contenido generado con inteligencia artificial. Sin embargo, análisis posteriores señalaron que no existen evidencias de manipulación digital, lo que incrementó el interés por entender el trasfondo del comportamiento.

Jóvenes causan polémica

Los protagonistas formarían parte del movimiento therian, una subcultura cuyos integrantes afirman identificarse de manera espiritual, simbólica o psicológica con un animal, aunque mantienen plena conciencia de que biológicamente son humanos. El término proviene de “therianthropy”, concepto ligado a mitologías antiguas que describen seres híbridos entre humanos y animales.

Este fenómeno comenzó a tomar forma en comunidades de internet durante los años noventa, donde usuarios compartían experiencias relacionadas con una profunda conexión emocional con ciertos animales, especialmente lobos, felinos o caninos. Con el tiempo, se convirtió en una identidad cultural que se expresa mediante actividades como el uso de máscaras, roleplay o el llamado “quadrobics”, que consiste en moverse imitando posturas animales.

Desde la psicología, especialistas señalan que el therianismo no es considerado un trastorno mental. En la mayoría de los casos se interpreta como una forma de identidad o autoexpresión que no implica pérdida de contacto con la realidad. También se distingue de la licantropía clínica, un raro trastorno psicótico en el que una persona cree literalmente haberse transformado en animal.

El caso en Culiacán sugiere que esta subcultura continúa expandiéndose y generando debate sobre los límites de la identidad en la era digital.