El estado de Hidalgo alcanzó una cifra histórica de 200 mil millones de pesos en inversión acumulada, producto de la suma de recursos federales y capital privado. Así lo informó Miguel Tello Vargas, titular de la Unidad de Planeación y Prospectiva estatal, durante la primera conferencia mañanera del año.
De acuerdo con el funcionario, esta inyección de recursos ha permitido la creación de 35 mil empleos y genera un impacto directo en aproximadamente 23 millones de personas que habitan en la Zona Metropolitana del Valle de México, fortaleciendo el papel de la entidad dentro del corredor económico del centro del país.
Entre los proyectos estratégicos destaca el Tren AIFA–Pachuca, que actualmente presenta un avance físico del 10 por ciento. Esta obra ha generado 8 mil 288 empleos directos y contempla iniciar operaciones en 2027. Tello Vargas aclaró que el proyecto no estará listo para el Mundial de 2026, descartando su uso durante esa justa deportiva.
En paralelo, el Tren México–Querétaro registra un progreso del ocho por ciento y ha contribuido con 10 mil 476 empleos. Su entrada en funcionamiento también está prevista para 2027, consolidando un nuevo esquema de movilidad regional que busca detonar el desarrollo económico.
SANEAMIENTO DEL RIO TULA Y AGENDA AMBIENTAL
En materia de sostenibilidad, el saneamiento del Río Tula figura como una de las prioridades ambientales del gobierno estatal. Para 2025 se contempla una inversión de 607 millones de pesos, mientras que para 2026 se proyectan 900 millones adicionales, con el objetivo de atender una problemática histórica y mejorar las condiciones ambientales de la región.
Tres pilares para el crecimiento ordenado
El titular de Planeación explicó que el crecimiento alcanzado responde a una estrategia estructurada en tres ejes. El primero consistió en un diagnóstico integral que identificó áreas estratégicas de oportunidad, como las zonas metropolitanas de Pachuca y Tula, además de la región PLATAH, considerada clave por su potencial logístico.
El segundo eje se centró en la actualización de los instrumentos de ordenamiento territorial, abarcando la regulación de usos de suelo, movilidad, protección ambiental y la delimitación de zonas para expansión urbana planificada.
Finalmente, el tercer pilar apostó por la coordinación interinstitucional entre dependencias estatales, municipios y el gobierno federal, con el fin de facilitar la ejecución de proyectos y atraer inversiones de alto impacto.
Con estos avances, Hidalgo se posiciona como un polo estratégico de desarrollo en el centro del país y busca consolidarse como un destino prioritario para nuevas inversiones en los próximos años.