En los rincones más oscuros del folclore escocés persiste una historia tan macabra como fascinante: la del llamado Demonio de Galloway y su clan de caníbales, una familia entera que, según la tradición, acechó y devoró a viajeros en la costa durante décadas. La leyenda sitúa a Alexander “Sawney” Bean, conocido como el Demonio de Galloway, en el condado de East Lothian, cerca de Edimburgo. Desde joven se habría mostrado ajeno a la vida comunitaria y, tras abandonar su pueblo, se unió a Agnes “Black” Douglas, una mujer señalada por prácticas de brujería.
Juntos encontraron una cueva escondida en los acantilados de Galloway, cuya entrada quedaba oculta cuando subía la marea. Allí instalaron su hogar y, con el paso del tiempo, se convirtieron en protagonistas de una historia de horror destinada a perdurar en el imaginario escocés.
CAZA, ASESINATO Y CANÍBALISMO
Según el relato popular, la pareja comenzó a sobrevivir robando a los transeúntes, pero la falta de alimento los empujó a un extremo inimaginable: probar carne humana. Así, tras atacar a sus víctimas, trasladaban los cuerpos a la cueva donde se habrían alimentado de ellos y evitaban cualquier pista haciendo que los restos parecieran obra de animales salvajes.
Con el tiempo, la pareja aumentó su número al tener hasta 14 hijos, formando un clan de caníbales que, según la leyenda, llevaba a cabo emboscadas principalmente durante la noche.
El terror que estremeció al reino
La constante desaparición de viajeros encendió la alarma entre las comunidades locales hasta que una pareja de mercaderes sufrió un encuentro brutal con el clan. El hombre logró escapar y alertó a las autoridades, lo que llevó al propio rey —en distintas versiones identificado con Jacobo VI de Escocia— a enviar una expedición de cientos de hombres para capturar a los responsables.
Con perros sabuesos, las fuerzas reales hallaron la cueva: paredes revestidas de restos humanos, niños jugando entre huesos, e indicios de numerosos ataques. Los Beane y sus familiares fueron apresados, llevados a Edimburgo y ejecutados sin juicio, en castigos que incluyeron desmembramientos y hogueras, según la tradición oral.
VERDAD, MITO O PROPAGANDA
Aunque el relato ha circulado por siglos como hecho aterrador, historiadores modernos dudan de su veracidad. Muchos consideran que la leyenda pudo surgir de publicaciones sensacionalistas o incluso de la propaganda inglesa para pintar Escocia como un lugar salvaje antes de su unión política con Inglaterra.
A pesar de ello, el mito de Sawney Beane sigue vivo en cuentos, baladas y referencias culturales, recordando un pasado oscuro que —real o legendario— sigue estremeciendo a quienes escuchan su historia.