“Antrum”, la leyenda de la película maldita

Desde su primera advertencia, Antrum se presenta como algo más que una simple película de terror. “Antrum no es seguro”, dice la voz inicial que introduce lo que ha sido llamada “la película más mortal jamás creada”. De acuerdo con la leyenda, todas las personas que han visto el filme completo han muerto en circunstancias extrañas y trágicas. Aunque su popularidad explotó en internet a finales de 2018, el mito que rodea a Antrum se remonta a varias décadas atrás y ha alimentado un aura de misterio que hoy vuelve a cobrar fuerza con su estreno en salas de cine de distintos países.

Según la historia, Antrum fue grabada en 1979 por una productora independiente en Bulgaria. Durante su estreno original, el cine donde se proyectaba se incendió, provocando la muerte de 56 personas que se encontraban en la función. A partir de ese momento, la cinta quedó marcada como un objeto maldito.

Durante los años ochenta, la película habría sido rechazada por varios festivales de cine. Más tarde, se difundió la versión de que varios de sus programadores murieron poco tiempo después de haber visto el filme.

MUERTES INEXPLICABLES VINCULADAS A FESTIVALES DE CINE

Entre los casos más citados está el de Janes Hilbert, programadora del Festival Jones Park, quien murió por una convulsión apenas 24 horas después de ver Antrum. También se menciona a Tony Stylum, del Festival de Cine de Colorado, quien supuestamente falleció electrocutado en su propia cocina al día siguiente de la proyección.

El caso más extraño es el de Joe Barriger, del Festival de Cine de La Jolla, quien murió tras pisar un pez piedra —uno de los más venenosos del mundo— pocas horas después de ver la cinta, recibiendo una picadura letal cerca del abdomen.

 

Un escándalo y una desaparición

En 1993, un festival decidió proyectar Antrum. La función terminó en caos: los asistentes abandonaron la sala exaltados y se registraron disturbios dentro y fuera del cine. Posteriormente se supo que un empleado había rociado LSD en las palomitas, lo que explicaría el comportamiento del público.

Tras ese episodio, la película desapareció. Su leyenda, sin embargo, creció en foros y comunidades en línea, donde surgió un fandom de culto que afirmaba haberla visto o conocer a alguien que murió tras hacerlo.

EL RESCATE DE LA PELÍCULA MALDITA

Años después, un grupo de documentalistas canadienses aseguró haber encontrado la cinta. David Amito y Michael Laicini reconstruyeron su historia en un documental que acompaña la proyección completa del supuesto filme maldito.

Los directores advierten que Antrum ha sido modificada con el paso del tiempo: se le añadieron imágenes perturbadoras, fragmentos de video en bruto, símbolos satanistas y frecuencias sonoras diseñadas para generar ansiedad y alterar los sentidos del espectador.

Advertencias antes de la proyección

Antes de iniciar la película, el documental incluye un aviso legal que alerta sobre posibles efectos físicos y mentales, e incluso menciona la muerte como un riesgo potencial. Un conteo regresivo de 30 segundos da la última oportunidad para abandonar la sala o detener la reproducción.

EL PODER DEL CINE Y EL TERROR PSICOLÓGICO

Dentro del género del terror, Antrum se inscribe en una tradición de películas que juegan con la idea de lo prohibido y lo maldito. Ejemplos como Cigarette Burns de John Carpenter, El Proyecto de la Bruja de Blair, El Aro o REC han explorado esta frontera entre la ficción y la creencia.

En ese sentido, Antrum es un mockumentary —un falso documental— cuidadosamente elaborado para parecer una auténtica película de los años setenta. Su mitología está construida con tal detalle que logra sembrar la duda incluso en los espectadores más escépticos.

A diferencia de otros filmes del género, Antrum muestra por completo el supuesto material maldito. Su propuesta no sólo busca asustar, sino poner a prueba la disposición del público a creer.

La advertencia es clara: verla o no verla queda bajo el propio riesgo del espectador.