OCESA, una de las principales promotoras de espectáculos en México, fue formalmente imputada por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) por su presunta responsabilidad en las muertes ocurridas durante el festival Axe Ceremonia 2025, realizado en el Parque Bicentenario.
La imputación también alcanza a la empresa Servicios de Protección Privada Lobo, como parte de la investigación por el fallecimiento de dos fotoperiodistas que cubrían el evento.
Continúan averiguaciones
De acuerdo con las autoridades capitalinas, la imputación se deriva de posibles omisiones en materia de seguridad y supervisión de estructuras dentro del festival. La fiscalía considera que, como empresa organizadora, OCESA tenía la obligación de garantizar condiciones seguras para asistentes, trabajadores y personal de prensa, así como de verificar que las instalaciones temporales cumplieran con los protocolos establecidos.
El trágico incidente ocurrió cuando una estructura metálica colapsó dentro del recinto, presuntamente a causa de fuertes ráfagas de viento, lo que provocó la muerte de los dos comunicadores. A pesar del accidente, el evento continuó durante varias horas, situación que generó críticas y cuestionamientos sobre la actuación de los organizadores y las medidas de emergencia implementadas.
OCESA y la empresa de seguridad privada Lobo fueron imputadas por homicidio tras la muerte de los fotógrafos Berenice Giles y Miguel Ángel Rojas en el Axe Ceremonia 2025.
La investigación incluye a 5 personas morales y 8 físicas. pic.twitter.com/AfzzF5pP8m
— CineMusicMéxico (@cinemusicmexico) January 23, 2026
OCESA sigue bajo la lupa
La imputación contra OCESA se suma a otras acciones legales dentro del caso, que ya contempla a personas físicas y morales señaladas por el delito de homicidio culposo. Las familias de las víctimas han insistido en que se investigue a fondo la cadena de responsabilidades y han señalado que existen múltiples pruebas que apuntan a fallas estructurales y de prevención.
Este proceso judicial representa un momento clave para OCESA y para la industria del entretenimiento en México, al reabrir el debate sobre la seguridad en eventos masivos, la regulación de montajes temporales y la rendición de cuentas de las grandes promotoras ante tragedias ocurridas en espectáculos de gran escala.