Ola de protestas en Irán deja decenas de muertos y un corte nacional de internet

Irán enfrenta su mayor estallido social desde 2022 tras casi dos semanas de protestas que han dejado al menos 36 personas muertas y más de 2,000 detenidas, según cifras de activistas y reportes de medios locales. Las manifestaciones, iniciadas por el deterioro económico, se han expandido rápidamente y ahora incluyen demandas políticas contra la República Islámica.

En un intento por frenar la movilización social, las autoridades iraníes restringieron este jueves el acceso al internet global, impidiendo conexiones y servicios del exterior. La plataforma NetBlocks, especializada en monitorear la censura digital, informó que Irán se encuentra en un “apagón” de internet a nivel nacional.

De acuerdo con la organización, la interrupción se produce tras una serie de medidas de censura digital que afectan gravemente el derecho de la población a comunicarse en un momento crítico para el país.

Disturbios y víctimas en medio de la crisis económica 

Las protestas han provocado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con un saldo de al menos 36 muertos, entre ellos dos agentes. El número de detenidos asciende a 2,076 personas, en un contexto marcado por una de las peores crisis económicas en décadas.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció en un mensaje televisado que la situación podría estar superando la capacidad del Estado para responder.

“No debemos esperar que el Gobierno gestione todo esto por sí solo. El Gobierno simplemente no tiene esa capacidad”, afirmó el mandatario.

EL GRAN BAZAR DE TEHERÁN, PARALIZADO POR LAS MOVILIZACIONES

Uno de los episodios más simbólicos ocurrió en el Gran Bazar de Teherán, donde miles de personas se concentraron desde el mediodía del martes hasta altas horas de la noche. Numerosos comercios cerraron total o parcialmente, paralizando uno de los principales centros económicos del país.

Manifestaciones similares se registraron en mercados de ciudades como Mashhad, Qazvín, Abdanán, Shiraz, Zanyán e Ilam. En total, al menos 92 ciudades de 27 de las 31 provincias iraníes han sido escenario de protestas en un periodo de diez días.

Medios oficiales reportan vandalismo y “agitadores”

La agencia estatal Tasnim informó sobre “disturbios” en varias ciudades, término utilizado por los medios oficiales para describir las protestas. Videos difundidos en redes sociales muestran a multitudes marchando y coreando consignas contra la República Islámica.

Tasnim también reportó actos de vandalismo atribuidos a supuestos “agitadores”, incluyendo el ingreso a un supermercado donde se rompieron costales de arroz.

El rial se desploma y se recortan subsidios 

La crisis económica se profundiza con la caída del rial a mínimos históricos frente al dólar. En diciembre de 2025, un dólar se cambiaba por 42,000 riales, una fuerte depreciación frente a los 32,000 riales de 2015 y los 70 riales por dólar antes de la Revolución Islámica de 1979.

En este contexto, el Banco Central de Irán redujo los tipos de cambio subvencionados para todos los productos, con excepción de medicamentos y trigo, como parte de una estrategia para garantizar el flujo de bienes esenciales pese a las sanciones internacionales.

ADVERTENCIAS DEL PRESIDENTE Y TENSIÓN INTERNACIONAL

Durante su discurso, Pezeshkian atribuyó el deterioro social a la inflación, las sanciones y problemas estructurales, y lanzó una advertencia sobre el futuro del país.

“Si no tomamos decisiones realistas, nosotros mismos empujaremos al país hacia la crisis y luego nos quejaremos de las consecuencias”, señaló.

Desde el exterior, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que podría intervenir si Irán dispara contra manifestantes pacíficos. En respuesta, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, acusó a Washington de buscar la desestabilización de toda la región.

Un movimiento que trasciende lo económico

Aunque el gobierno iraní ha reconocido la legitimidad de las demandas económicas y ha llamado al diálogo, las protestas han adquirido un tono cada vez más radical. Analistas coinciden en que se trata del mayor desafío interno para el régimen desde 2022, con un movimiento social que ya no se limita al ámbito económico, sino que cuestiona directamente al sistema político vigente.