El gobierno de Nicolás Maduro autorizó la salida de dos súper tanqueros cargados con crudo venezolano con destino a China, en un nuevo desafío a Estados Unidos tras el decomiso, la semana pasada, de una embarcación que transportaba petróleo del país sudamericano. Se trata del segundo y tercer buques que zarpan desde que Washington intensificó el cerco militar aéreo y marítimo contra Venezuela.
Cada uno de los petroleros transporta alrededor de 1.9 millones de barriles de crudo pesado Merey, de acuerdo con documentos internos de la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).
NAVEGACIÓN EN “MODO FURTIVO” DESDE EL PRINCIPAL PUERTO PETROLERO
Fuentes cercanas a la operación señalaron que los buques planean navegar con sus transpondedores de rastreo desactivados desde José, el principal puerto petrolero del país. Uno de ellos ya habría zarpado del fondeadero, donde varias embarcaciones permanecían a la espera de instrucciones tras la incautación ordenada por Estados Unidos, según el servicio de monitoreo TankerTrackers.com, que analizó imágenes satelitales recientes.
Aunque los petroleros que partieron no figuran en la lista actual de sanciones impuestas por Washington, el riesgo de una nueva incautación permanece latente, luego de que el presidente Donald Trump exigiera a Maduro devolver activos confiscados a empresas petroleras estadunidenses años atrás.
La “flota oscura” y las tensiones en el comercio marítimo
Muchos barcos que transportan crudo iraní, ruso o venezolano recurren a la suplantación de identidad (spoofing), enviando datos falsos de ubicación para ocultar su posición real. Aunque varios de estos buques no están formalmente sancionados por Estados Unidos, forman parte de la llamada “flota oscura”, generalmente fuera del control de aseguradoras y proveedores marítimos occidentales.
Analistas del sector naviero advierten que estas embarcaciones siguen expuestas a medidas punitivas, en medio de un contexto de creciente presión internacional sobre Venezuela. En paralelo, las exportaciones petroleras del país han caído de forma drástica desde los más de 900 mil barriles diarios registrados en noviembre pasado.
ESTADOS UNIDOS ENDURECE SU POSTURA CONTRA VENEZUELA
Estados Unidos ha reiterado que no permitirá que ningún buque sancionado abandone aguas venezolanas como parte del bloqueo anunciado esta semana. No obstante, ha aclarado que su vigilancia se concentra únicamente en embarcaciones incluidas en su lista oficial de sanciones.
En este contexto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia expresó su preocupación por la escalada de tensiones y advirtió sobre los riesgos para el transporte marítimo internacional. Moscú llamó a la administración Trump a evitar “un error fatal” en su política hacia Venezuela.
ANALISTAS VEN PULSO GEOPOLÍTICO ENTRE POTENCIAS
El investigador de la UNAM, Raúl Benítez Manaut, consideró que al presidente Donald Trump no le conviene retroceder en su postura frente al gobierno de Maduro, ya que afectaría su credibilidad internacional. Señaló que la imagen que proyectan ambos mandatarios ante la opinión pública global es clave para definir el rumbo del conflicto.
Por su parte, Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, afirmó que el bloqueo naval forma parte de una estrategia geopolítica más amplia de Estados Unidos para recuperar influencia en la región y limitar la presencia de China y Rusia. “No es ningún secreto que la administración de Trump busca un cambio de régimen en Venezuela y el acceso a sus reservas petroleras”, sostuvo.