Usuarios exigen que el Tuzobús se transforme para ofrecer un servicio de calidad

Para miles de personas que se mueven a diario por la zona metropolitana de Pachuca, el Tuzobús dejó de ser una alternativa eficiente y se convirtió en un obstáculo cotidiano. Retrasos, largas esperas y unidades saturadas forman parte de una experiencia que, lejos de ser excepcional, se ha normalizado con el paso de los años. Hoy, la percepción ciudadana es clara: el sistema ya no resiste más.

El deterioro actual del Tuzobús no es producto de fallas recientes, sino de un problema de origen. Desde su creación, durante el sexenio de Paco Olvera, el proyecto fue impulsado sin una planeación integral de movilidad ni un diagnóstico real de las necesidades de la población. El modelo priorizó la obra visible sobre la conectividad efectiva, dejando de lado la experiencia del usuario.

El tuzobús: un mal que persiste

La desaparición de rutas tradicionales del transporte público marcó un punto de quiebre. Colonias completas quedaron sin servicio directo y miles de usuarios fueron obligados a modificar sus trayectos, realizar más trasbordos y destinar mayor tiempo y dinero para llegar a sus destinos. 

Las inconformidades surgieron desde el primer día y nunca se detuvieron. Frecuencias irregulares, fallas mecánicas, estaciones insuficientes y unidades rebasadas por la demanda se volvieron parte del paisaje urbano. Sin embargo, la ausencia de correcciones estructurales permitió que los problemas se heredaran de una administración a otra.

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Actualmente, el desgaste es evidente en el parque vehicular. Años sin mantenimiento adecuado han dejado fuera de servicio a numerosas unidades, colapsando la operación diaria y elevando los tiempos de espera. Esta situación golpea con mayor fuerza a trabajadores, estudiantes y familias que dependen del transporte público.

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Ante este escenario, la exigencia social es contundente: se requiere una transformación real del Tuzobús. Más unidades, mantenimiento constante y un rediseño que coloque a las personas usuarias en el centro son pasos indispensables para recuperar la confianza y dignificar la movilidad urbana.