La cantante Sabrina Carpenter criticó con dureza al gobierno White House y al presidente Donald Trump tras el uso no autorizado de su canción Juno en un vídeo difundido por la administración, que muestra redadas migratorias y detenciones por parte del ICE.
El clip combina imágenes de arrestos con fragmentos de “Juno”, incluyendo la frase “¿Alguna vez has probado esta?”, aparentemente empleada para respaldar la narrativa de deportación forzada. Carpenter, visiblemente indignada, emitió un contundente mensaje en redes sociales: “Este video es malvado y repugnante. No me involucren nunca a mí ni a mi música en su agenda inhumana.”
«Sabrina Carpenter»
Porque fulminó al Gobierno de Trump luego de que usaran una de sus canciones en un video que mostraba detenciones a inmigrantes: «Es malvado y repugnante. Nunca me involucren a mí ni a mi música para beneficiar su agenda inhumana».pic.twitter.com/e803DhajJQ
— Tendencias en Argentina (@porqueTTarg) December 2, 2025
Con esta denuncia, Carpenter se suma a más de dos decenas de artistas, como Neil Young y The Rolling Stones, que han rechazado públicamente que su obra sea utilizada sin consentimiento por el gobierno estadounidense para promover políticas migratorias.
El episodio ha reabierto el debate sobre la ética del uso de música popular en contenidos oficiales de índole política, especialmente cuando esos contenidos retratan violencia institucional y migración forzada. Más allá de lo legal, muchos consideran que asociar canciones pop con imágenes de detenciones vulnera la intención original del arte, y que representa una manipulación del mensaje para justificar políticas controvertidas.
En ese contexto, la postura de Carpenter destaca no solo por su rechazo, sino por su llamada a respetar la integridad de las obras musicales y las sensibilidades de las personas involucradas. Su declaración ha generado apoyo amplio en redes y entre otros artistas, marcando un nuevo capítulo en la resistencia del mundo creativo frente al uso político no autorizado del arte.