El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cumplir con la tradición del perdón presidencial en el marco del Día de Acción de Gracias al indultar a dos pavos, llamados Gobble y Waddle, salvándolos de convertirse en la cena típica de la festividad.
Gobble y Waddle, que pesan alrededor de 24 y 23 kg respectivamente, fueron criados en una granja de Carolina del Norte y elegidos por la Federación Nacional del Pavo. La ceremonia se llevó a cabo en la Rosaleda de la Casa Blanca, con la presencia de la primera dama. En su discurso, Trump indultó formalmente a Gobble y explicó, en tono de broma, que Waddle actuaba como suplente: aunque no estaba presente, “fingirían” que sí.
El mandatario aprovechó la ocasión para lanzar críticas a su antecesor, Joe Biden: aseguró que los indultos otorgados por Biden el año pasado a los pavos conocidos como Peach y Blossom fueron firmados con un “bolígrafo automático”, lo que en su opinión los invalidaría. Incluso bromeó diciendo que esos pavos estaban “a punto de ser procesados”, aunque añadió que al final decidió perdonarlos también.
Más allá del humor, Trump instó otra vez su narrativa política: sugirió bautizar a los pavos del año con los nombres de sus rivales demócratas, Chuck Schumer y Nancy Pelosi, para luego concluir que, de ser así, “jamás los habría indultado”. Además, lanzó críticas contra el gobernador demócrata de Illinois, JB Pritzker, a quien llamó “gran gordo y vago”, aunque admitió entre risas que él mismo necesita perder peso.
Esto es real: Trump anuncia que, como Joe Biden indultó a los pavos el año pasado con un decreto firmado con bolígrafo automático, lo declara inválido y comunica que vuelve a indultarlos este año. Según dice, ahora hay cuatro pavos indultados: Peach, Blossom, Waddle y Gobble. pic.twitter.com/Xa87vIw7MZ
— David Alandete (@alandete) November 25, 2025
Los pavos perdonados pasarán sus días en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Esta ceremonia forma parte de una tradición instaurada en 1989 por George H. W. Bush, cuando decidió perdonar simbólicamente a un pavo como gesto en respuesta a protestas de grupos ambientalistas.