La marcha comenzó en el Ángel de la Independencia y reunió a miles de personas de distintas edades y sectores sociales: estudiantes, campesinos, colectivos de búsqueda y ciudadanos apartidistas. El objetivo era visibilizar la violencia que persiste en el país y exigir justicia para las víctimas.
LLEGADA AL ZÓCALO Y DISTURBIOS
Al arribar al Zócalo capitalino, un grupo identificado como el “bloque negro” golpeó con martillos y piedras las vallas que protegían el Palacio Nacional hasta derribarlas. Esto derivó en un enfrentamiento con la policía, que respondió con gases lacrimógenos y extintores.
HERIDOS Y TENSIÓN
El saldo fue de al menos 20 personas heridas por golpes, atendidas por paramédicos en la zona. En redes sociales circularon videos donde se observa a manifestantes con el rostro cubierto retirando las vallas e intentando ingresar al recinto presidencial.

El gobierno capitalino vinculó al grupo “Generación Z México” con la oposición al partido gobernante Morena. Sin embargo, los organizadores insistieron en que la marcha fue apartidista y que su objetivo central era denunciar la violencia y exigir seguridad.
MOVILIZACIÓN EN OTROS ESTADOS
En ciudades como Toluca y Morelos, las marchas transcurrieron de manera pacífica. Allí se escucharon consignas contra la inseguridad y demandas de atención a desaparecidos y derechohabientes de servicios de salud.
La protesta, que inició como un ritual de memoria y resistencia, terminó marcada por disturbios en el Zócalo. El choque frente al Palacio Nacional se convirtió en un símbolo de la tensión entre ciudadanía, oposición y gobierno, y en un recordatorio de la fuerza colectiva de la Generación Z.