En la película “Matilda” (1996), dirigida por Danny DeVito y basada en el libro de Roald Dahl, hay una escena que se ha convertido en mito cinematográfico: la directora Tronchatoro lanza por los aires a la pequeña Amanda Thripp, sujetándola por las trenzas. Muchos creen que fue creada con efectos especiales digitales, pero la realidad es mucho más salvaje.
CABLES, CÁMARA Y UNA NIÑA REAL DETRÁS DE ESCENA
La secuencia fue filmada con una niña real (Jacqueline Steiger) sostenida por cables y manipulada con un truco de cámara que hoy ningún estudio permitiría por razones de seguridad y protocolo infantil. Danny DeVito, también actor en la cinta, supervisó personalmente el montaje, que implicó precisión técnica y coordinación milimétrica.
¿POR QUÉ ESTA ESCENA YA NO SE PODRÍA FILMAR?
En la actualidad, los estándares de seguridad infantil en sets de filmación han cambiado radicalmente. El uso de cables en niños, el riesgo físico y la exposición emocional que implicaba esta escena serían considerados inaceptables por los estudios modernos. Lo que en los 90 era ingenio técnico, hoy sería visto como una transgresión ética.
EL IMPACTO EMOCIONAL: DE LA VIOLENCIA SIMBÓLICA AL MITO VIRAL
La escena no solo es recordada por su ejecución técnica, sino por su carga emocional. Tronchatoro encarna el abuso institucional, y Amanda representa la fragilidad infantil. El vuelo por los aires se convierte en símbolo de resistencia, castigo y espectáculo. En redes, el clip se ha viralizado como “una de las escenas más salvajes del cine infantil”.