Gilberto Aarón León Méndez fue una de las dos personas fallecidas en la explosión. Durante varios días, su cuerpo permaneció sin identificar, lo que llevó a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) a emitir un fotoboletín para localizar a su familia. Finalmente, las autoridades lograron establecer contacto y entregar el cuerpo, cubriendo los gastos funerarios y ofreciendo acompañamiento jurídico y psicológico.
OTRA VÍCTIMA SIN IDENTIFICAR, FAMILIA LOCALIZADA EN JALISCO
El caso de Laura Lorena Barrera de la Torre siguió una trayectoria similar. Estuvo hospitalizada en Magdalena de las Salinas, pero falleció sin ser identificada. Su familia, residente en Jalisco, fue localizada gracias a otro fotoboletín. La FGJCDMX también cubrió los gastos de traslado y funerales, reafirmando su compromiso con la reparación integral del daño.
DUELO PÚBLICO, BUROCRACIA EMOCIONAL Y VISIBILIDAD INSTITUCIONAL
Ambos casos revelan cómo las tragedias urbanas activan gestos institucionales que van más allá de lo técnico. La emisión de fotoboletines, el acompañamiento psicológico y la cobertura de gastos funerarios configuran una narrativa de cuidado público. También evidencian las dificultades que enfrentan las familias para acceder a sus seres queridos en contextos de emergencia, donde la burocracia se entrelaza con el duelo.