Este miércoles, Donald Trump generó controversia al reemplazar el retrato de Joe Biden en la Casa Blanca por una fotografía de una máquina de firma automática conocidas como autopen junto con la firma del expresidente demócrata.
En una nueva galería de retratos presidenciales situada bajo la columnata del Jardín de Rosas, Trump colocó la imagen del autopen en lugar del retrato tradicional de Biden.
La acción fue acompañada por acusaciones explícitas: el mandatario y sus aliados en el Congreso afirman que Biden habría abusado del autopen para firmar indultos y otros documentos de forma automatizada, como parte de un supuesto esfuerzo por encubrir un presunto deterioro cognitivo.
Trump utilizó esta estrategia simbólica para ridiculizar a su antecesor y cuestionar su capacidad mental, transformando lo que podría verse como una decisión decorativa en un mensaje político agresivo.
BREAKING: The White House has placed a photo of an auto-pen instead of a portrait of former President Biden on the “Presidential Walk of Fame”
This is the most immature and stupid presidential administration in history.
— CALL TO ACTIVISM (@CalltoActivism) September 24, 2025
La puesta en escena fue apoyada mediáticamente. La asesora de comunicaciones de Trump, Margo Martin, publicó en la red social X que “El Paseo de la Fama Presidencial ha llegado a la columnata del Ala Oeste. Esperen a verlo…”, junto con un video mostrando la nueva exposición. La fotografía del autopen, en blanco y negro, muestra tanto el aparato como la firma manuscrita de Biden sobre un papel, instalados donde normalmente luciría el retrato presidencial.
La maniobra es percibida como un elemento más dentro de la guerra simbólica entre Trump y sus opositores, donde la representación visual se convierte en arma política.
