Fans de Shakira pelean a golpes en fila para entrar a su concierto en Veracruz | VIDEO

Shakira volvió a Veracruz tras 18 años de ausencia, con un concierto programado para el 24 de septiembre en el estadio Luis “Pirata” Fuente. El evento forma parte de su gira Las Mujeres Ya No Lloran, y desde días antes, cientos de fans comenzaron a formar filas para asegurar un buen lugar. La espera se convirtió en un acto de devoción colectiva, donde el deseo de cercanía con la artista se ritualiza en el cuerpo, el tiempo y la permanencia.

LA FILA COMO DISPOSITIVO DE REPUTACIÓN

Sin embargo, lo que debía ser un espacio de afecto se transformó en escenario de conflicto. De acuerdo con reportes de XEW Noticias, algunas personas comenzaron a vender lugares en la fila por precios que iban de $500 a $700 pesos. Esta práctica generó tensiones entre los asistentes, quienes consideraban injusto que el acceso simbólico al espectáculo se convirtiera en mercancía. La fila, que representa espera y lealtad, se fractura como dispositivo reputacional cuando se introduce una lógica de intercambio económico.

LA PELEA: CUERPO, DESEO Y DISPUTA SIMBÓLICA

En un video difundido por medios locales, se observa a tres mujeres peleando físicamente por un lugar en la fila. Una mujer vestida de negro intenta quitar a otra de blusa floreada, mientras la hija de esta última interviene y es tomada del cabello, lo que desata una pelea con jaloneos y gritos. La escena se vuelve viral, y lo que era una espera colectiva se convierte en una coreografía de violencia simbólica. El cuerpo, que debía ser vehículo de afecto, se transforma en campo de batalla por la visibilidad.

A pesar de que se había anunciado un fuerte dispositivo de seguridad, XEU Noticias reportó que no había presencia policial ni personal de vigilancia en el momento de la riña. Las mujeres involucradas gritaron que llamaran a la patrulla, pero no recibieron atención inmediata. Esta omisión revela una fractura institucional en el cuidado del ritual público: el espectáculo masivo no solo requiere logística, sino también afecto institucional que garantice la seguridad emocional y física de quienes participan.