Susana Zabaleta denuncia presunta misoginia tras ser abucheada por la prensa mexicana

Al salir de recoger su equipaje, Zabaleta fue recibida por más de una decena de periodistas que comenzaron a gritar “¡Prensa digna!”. Ella, en un gesto de apoyo, levantó el puño y repitió la consigna. Sin embargo, su gesto fue malinterpretado y los reporteros comenzaron a abuchearla. En un video que compartió en sus redes, la actriz explicó que intentó sumarse a la petición, pero fue rechazada públicamente. Este momento se convierte en una escena de ruptura simbólica: el intento de empatía se transforma en rechazo, y la figura pública queda expuesta a una coreografía de desaprobación.

MISOGINIA COMO DISPOSITIVO DE DESPLAZAMIENTO

Zabaleta calificó el acto como misógino, señalando que se le estaba responsabilizando por las acciones de su pareja, el comediante Ricardo Pérez, quien días antes protagonizó un incidente con la prensa y luego lanzó una parodia burlándose de reporteros en el programa La Cotorrisa. La actriz enfatizó que su carrera no está vinculada a la de Pérez y que culparla por lo que él hace es una forma de violencia simbólica: “Eso es misoginia. Aquí y en todas partes del mundo”, declaró.

REPUTACIÓN EN DISPUTA: PAREJA, PRENSA Y VIRALIDAD

Desde tu enfoque editorial, este caso puede leerse como una disputa de reputación en tiempo real. Zabaleta se convierte en símbolo de una narrativa donde el afecto público se ve interrumpido por la lógica del linchamiento mediático. La prensa, en lugar de interpelar directamente a Pérez, activa un dispositivo de desplazamiento hacia la figura femenina vinculada afectivamente. El gesto de levantar el puño —que en otro contexto sería leído como solidaridad— se convierte aquí en detonante de rechazo.