Una mujer fue captada en video trasladando a cuatro menores presuntamente sus hijos en una motoneta por la ciclovía de la alcaldía Tlalpan, en Ciudad de México. Ninguno de los menores portaba casco, y la motoneta excedía el número de pasajeros permitido por ley. El video, difundido en redes sociales, provocó reacciones encontradas: desde la condena por imprudencia hasta la empatía por las condiciones que obligan a muchas madres a tomar decisiones fuera del marco legal.
REGULACIÓN EN MARCHA: ¿PROTECCIÓN O EXCLUSIÓN
El Congreso de la CDMX ha anunciado nuevas medidas para regular motocicletas y vehículos no motorizados, con el objetivo de garantizar la seguridad de pasajeros y peatones. Según el artículo 37 del Reglamento de Tránsito, una motocicleta solo puede transportar al número de personas autorizado en su tarjeta de circulación (usualmente dos), y todos deben portar casco protector. Las infracciones pueden acarrear multas de hasta 20 UMAs (más de $2,200 MXN) y pérdida de puntos en la licencia.
LA CICLOVÍA COMO ESPACIO PATRIMONIAL EN DISPUTA
Las ciclovías fueron diseñadas como infraestructura para fomentar la movilidad sostenible. Son parte del patrimonio urbano contemporáneo, pensadas para ciclistas, peatones y vehículos ligeros. Sin embargo, en contextos de precariedad, estos espacios se convierten en rutas de escape, improvisación y resistencia.
La mujer que transporta a sus hijos en motoneta no solo infringe una norma: reconfigura el uso de un espacio público que, en teoría, debería servir a todos. Su acción revela cómo el patrimonio urbano puede volverse excluyente cuando no se adapta a las realidades sociales.
MATERNIDAD URBANA: ENTRE LA LEY Y LA NECESIDAD
Este caso pone en el centro una figura muchas veces invisibilizada en los debates de movilidad: la madre urbana. Aquella que debe llevar a sus hijos a la escuela, al médico, al trabajo, sin acceso a transporte público eficiente ni recursos para alternativas seguras.